miércoles, 10 de agosto de 2005
FELLATIO
FELLATIO
Más tarde o más temprano todas te la acaban chupando, me dijo mi amigo José Luis, lo único que tienes que tener claro es que no tienes que pedirlo, tan solo tienes que indicarlo.
Asentí contagiado de tan excelsa sabiduría y aquella misma tarde cogí a mi novia Amparo, con la que llevaba saliendo tres meses escasos, y la empecé a desnudar sobre la cama de mi cuarto. Estábamos besándonos desnudos sobre las sábanas cuando la indiqué con el dedo lo que quería, ella pareció no entenderlo y volvió a besarme de nuevo. Al rato decidí cambiar de táctica y lo que hice fue llevarla la cabeza hasta el extremo de mi pene en erección. De nuevo sonrisas y esta vez una mano que me agarra el aparato... pero yo no quería eso, así que de nuevo vuelvo a sugerir, tal y como había dicho mi amigo José Luis, una fellatio en toda regla, esta vez agarrándola la cabeza con mis dos manos y llevándola hacia la punta de mi nabo... De nuevo una sonrisa--que se suponía que yo debía interpretar como una negativa--y Amparo que separa sus piernas y se clava sobre mí... A los treinta segundos de bombeo saco mi picha y se la estrello contra la cara, ella me mira conturbada sintiendo el glande en un carrillo.
--¿Qué te pasa?--pregunta.
--¿Qué qué me pasa? ¿Qué qué me pasa? ¡CÓMEME LA POLLA, PUTA!
Tenía razón mi amigo: más tarde o más temprano te la acaban chupando, solamente hay que saber sugerirlo.
Más tarde o más temprano todas te la acaban chupando, me dijo mi amigo José Luis, lo único que tienes que tener claro es que no tienes que pedirlo, tan solo tienes que indicarlo.
Asentí contagiado de tan excelsa sabiduría y aquella misma tarde cogí a mi novia Amparo, con la que llevaba saliendo tres meses escasos, y la empecé a desnudar sobre la cama de mi cuarto. Estábamos besándonos desnudos sobre las sábanas cuando la indiqué con el dedo lo que quería, ella pareció no entenderlo y volvió a besarme de nuevo. Al rato decidí cambiar de táctica y lo que hice fue llevarla la cabeza hasta el extremo de mi pene en erección. De nuevo sonrisas y esta vez una mano que me agarra el aparato... pero yo no quería eso, así que de nuevo vuelvo a sugerir, tal y como había dicho mi amigo José Luis, una fellatio en toda regla, esta vez agarrándola la cabeza con mis dos manos y llevándola hacia la punta de mi nabo... De nuevo una sonrisa--que se suponía que yo debía interpretar como una negativa--y Amparo que separa sus piernas y se clava sobre mí... A los treinta segundos de bombeo saco mi picha y se la estrello contra la cara, ella me mira conturbada sintiendo el glande en un carrillo.
--¿Qué te pasa?--pregunta.
--¿Qué qué me pasa? ¿Qué qué me pasa? ¡CÓMEME LA POLLA, PUTA!
Tenía razón mi amigo: más tarde o más temprano te la acaban chupando, solamente hay que saber sugerirlo.

