<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>
<feed version="0.3" xmlns="http://purl.org/atom/ns#">
    <title>los increibles viajes de José Nogués</title>
    <tagline>Viajes trascendentales, mentales, aparentes, fingidos o ciertos que trasladan una enseñanza a la mente lectora.</tagline>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://josenogues.blogcindario.com/"/>
    <id>http://josenogues.blogcindario.com/</id>
    <modified>2007-08-19T15:09:35+01:00</modified>
    <generator>miarroba.com rss generator 0.1</generator>
    <entry>
        <title>Una carta màs</title>
        <link rel="alternate" type="text/html" href="http://josenogues.blogcindario.com/2005/12/00014-una-carta-mas.html"/>
        <created>2005-12-15T20:06:41+01:00</created>
        <issued>2005-12-15T20:06:41+01:00</issued>
        <modified>2005-12-15T20:06:41+01:00</modified>
        <id>http://josenogues.blogcindario.com/2005/12/00014-una-carta-mas.html</id>
        <summary>CARTA A DIOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vehículos para definir una masa de carne. El entusiasmo no era lo que más le gustaba al hombre, nació cansado. Este país está lleno de vagos pero todos se quejan por falta de trabajo, si la gente hiciera tanto ejercicio como descansa seríamos unos monstruos atléticos. Doy mi pecado por la felicidad.  Yo por ejemplo vivo en un agujero donde siempre hace frío y no me importa aunque sé que todos deben pensar de mí que soy muy estúpido, pero Santo Dios, comparado con lo que tiene que sufrir la gente del tercer mundo estoy en un paraíso. Cada mañana me levanto para trabajar a las siete de la mañana y la escarcha se me queda helada en el pelo, no me pongo gomina porque se me queda mi cabello congelado y duro como el cemento y aunque gano el mínimo nacional estoy contento por tener un trabajo, un espejo sin azogue para mí mirada,  muchos piensan que esto es propio de ser un mediocre pero los que lo piensan no han conocido la propia mediocridad no saben lo que es llegar de noche a casa y palpar en la oscuridad la sartén de un horno y ver que los dedos se te quedan fríos con la grasa de la sartén congelada. En esos momentos uno desearía ser tan puro como el cristal pero ya ha pasado su tiempo y sus años de pureza se han agotado. Desde que el mundo es mundo siempre me preguntado, Dios, qué tipo de persona es la indicada para sobrevivir en este planeta, yo no sé si hay que ser un hijoputa sin escrúpulos porque el hombre que nació cansado es todo lo contrario, es un bobo bueno. He conocido a muchos escritores cagamoñitas y tontocerrados con las alas quemándose dentro de su campana de cristal, pero este era realmente cojonudo, lástima que nunca escribiera nada bueno, sólo se limitaba a tomar Don Simón en un banco y a pedir limosna en otro y había llegado de Australia, donde los hombres nacen cansados, donde su padre había sido un alto mandatario del gobierno aunque él había preferido no hacer nada, dedicarse al arte en un principio y luego nada más. Las niñas del orfanato le llamaban señor miraculos porque era un pervertido con ellas aunque a mí siempre me trató bien. Tenía la frente abultada y llena de venas, hay algo en una frente abultada y llena de venas que nos hace pensar que su poseedor es un intelectual. Tenía doble ración de frente el hijoputa y yo creo que creía en ti, Dios Mío, creo que si no hubiera creído que tú le dabas tus miguitas como a los pájaros no habría seguido siendo un escritor. Con lo que ganaba de la caridad tenía un piso alquilado junto a otros tipos peor que él en la plaza del coño argales, su mujer me invitó a gazpacho en una habitación que sólo olía a eso y que, como me enteré después, no la dedicaban a otra cosa. Desde entonces ya tenía fama de mentiroso y todo lo que le contaba no le interesaba porque fuera cierto sino porque le gustaba escucharlo. Yo creo que no hay que decirle a la gente la verdad, Dios, sino lo que quiere oír. Tampoco creo que haya que buscar la verdad sino tan solo la comodidad personal, creo que si fuera un filósofo no escribiría me limitaría a pensar bocabajo y a fumar Drum a la intemperie. Deja que el aire pase a través de ti me decía. Yo pensaba que la felicidad consistía en disolver o reforzar el ego y que no había más camino que eso, monedas encontradas en la arena. Wily, que así se llamaba el hombre que nació cansado, me decía que la vida es insana y que para escribir no hay que escribir nunca de uno mismo sino de las personas que se conoce y de lo que se piensa y que no se comprende, también decía que todo lo que se escribe es una carta a Dios. Subíamos sólos en los ascensores que decían impidan que los niños viajen solos. Recuerdo a una chica postmo de ojos verdes, Gracia, y a su forma de hacerse la interesante encendiendo un cigarrillo con un marcado gesto masculino. Ella es anterior a Wily pero si hubiese conocido a Gracia después algo en mí hubiera sido mejor. Wily siempre decía que el impostor de sí mismo acababa siendo su propio asesino. Tengo miedo de que también los recuerdos se pudran en el recuerdo pero eso no lo dijo Wily, eso lo digo yo, eso se lo cuento yo a Dios. Wily y yo fuimos buenos amigos mientras tuve dinero pero un día que estaba pelado se ve que el hombre se aburría y me cogió de las manos y se puso a llorar. De sus lagrimales manaban unas lágrimas gordas y ardientes como pececillos en un volcán y su boca de repente me pareció repugnante no sólo por las cosas que decía sino por lo que pensaba hacer. Yo todavía seguía siendo un golfo que ni estudiaba ni trabajaba y estaba muy lejos de aprobar las oposiciones a funcionario que me dan el pan de cada día de forma miserable. Yo por aquel entonces quería ser un pequeño Rimbaud y como era guapo y cantaba muy bien me sentaba estupendamente la ropa cara y me paseaba por todos los bares de esta ciudad insana intentando apreder algo que pudiera servirme. Fue en el cisne dorado donde acabaría encontrando a Gedeón, que tenía las orejas pequeñas con lóbulos amarillos. Cuando vuelvo a recordar mis recuerdos menos nítidos las imágenes son más difusas, tengo miedo a que haya miles de pasados y que el pasado vivido sea una suma de pasados vividos recordados similares al pasado cierto. Todos buscamos una excusa para sentirnos mejor y muchos también para creerse mejor. Es casi una pesadilla pensar en todos los defectos que se han ido acoplando silenciosamente porque siempre es en silencio cuando vas a descubrir que sólo eres tu propia máscara. Gedeón me hizo aprender que la amistad sólo es un acto de rapiña y que a mi edad era un delito estar triste. De sus orejas destacar que le habían arrancado los pendientes los de la social hace mil años y que por eso ya no podía ponerse más, era un ejemplo de brutalidad policial y servía la cerveza en vasos mal lavados. Una vez que en mi casa no fregué bien los vasos me serví una cerveza que me supo como las de Gedeón y pensé que a cualquier edad es delito estar triste. De mí sólo contar que me asustan las ventanas sin cristales pero que no temo al vacío y que no duermo con el tic-tac de los relojes. Pienso a escondidas. Una vez le dije a mi madre que enamorarse es ese acto que los débiles realizan para no sentir ese sentimiento tan desagradable que tenemos cuando estamos solos y que los ilusos piensan que es soledad simplemente cuando lo terrible es que es mucho más complejo. Mi madre dijo que estaba harta de tanto sabio en la familia. En una discoteca una chica me pregunto qué haces y yo dije bailoteo con mi pequeño cuerpo sobre el humo que escupo. ¿El error es ser humano o dejar de serlo? No nos damos cuenta de que la función de la palabra, de los conjuntos de palabras, es crear una imagen mental, la verosimilitud de ésta está en función de la riqueza de ese conjunto de palabras. Sin palabra no hay imágenes por eso cuando nos morimos nos llevamos las imágenes, las palabras no, a esas tenemos que dejarlas. Juzgado y condenado no puedes ser otro, estés donde estés eres el centro de todo lo que te rodea. Recuerdo a un enano tullido en un concierto al que todo el mundo había dejado un espacio a su alrededor, allí estábamos todos apelotonados y el enano tullido dentro de su espacio de respeto. Pensé que algún día escribiría algo bello sobre él pero no se me ocurre nada. Hay muchas maneras de ser feliz pero sólo hay dos caminos: el bueno y el malo. Al final, como siempre, tú eliges. ¡Ah, vivir para el fin de semana! Aquello fue lo mejor de mis años de estudiante que no estudiaba y de escritor que no escribía. Porque lo cierto es que no he sido más que un alcohólico y un fumador, escribir era lo que me permitía tener una excusa para seguir bebiendo. Me rodeaba de bebedores que lo fueran más que yo y en el fondo lo que tenía era miedo a la vida: yo era una gran gallina con las alas perfumadas de vino, miedo a elegir un trabajo, a elegir un amor y muchísima soberbia, Dios ¡Era tan soberbio! El alcohol me hacía prepotente y estúpido pero también ingenioso, parlanchín y divertido. Yo agitaba mis alas y volaba a ras del suelo pero era pedestre cuando pretendía ser genial. Caminaba por calles vacías hasta altas horas de la noche sólo por el gusto de pasear sabiendo que en mi casa mis padres ya estarían dormidos y mi hermanos mirando la tele. A veces volvía borracho de madrugada después de haber escuchado la historia de tipejos vacíos y cargantes llenos de maldad que veían en mí un cenicero en el que echar las colillas de su alma. Todos los días me proponía escribir algo magnífico que despertara a la humanidad de su letargo de siglos y sólo conseguía emborronar mis apuntes con furiosos poemas de desamor que no le interesaban a nadie. Cuando llegué a ser premio regional de poesía por pura casualidad no me importó lo mucho que había escrito sino que la gente se quedara sin saber partes de mí que yo creía que necesitaban encontrar. Estaba cegado, llegué a pensar que yo era imprescindible para el progreso de la tierra y que el sol no se pondría con el mismo ocaso si yo no estaba presenciándolo, me volví un monstruo egoísta y eso me encantaba porque me hacía fuerte, me hacía recapacitar, me hacía sentirme vivo. Por las mañanas iba a la universidad sólo a entretenerme porque pensaba que la universidad no tenía nada que enseñarme y así en tres años comencé cuatro carreras y no acabé ninguna. Achacaba mi fracaso al sistema, yo no había fracasado, había fracasado el sistema y yo era una víctima más. Si en poco tiempo no hubiese tenido para un café habría sido la sociedad la que me habría impulsado a ser así. De no haber tenido una hermana que me hubiera aconsejado una oposición de funcionario ahora estaría muerto o sería otro de aquellos patéticos hombres que tanto me divertía escuchar. Con el tiempo he llegado a entender que era perverso, que había en mí una vena de maldad que no me cansaba de exhibir e incluso he llegado a pensar que el humo, el alcohol, mi sudor, las huellas de mis zapatos, los vasos llenos de cerveza, el cuerpo de las mujeres sugerido dentro de sus telas no han sido sino un espejismo más de mi soberbia. Claro que no todo se me iba en beber, también había tiempo para las chicas sobre todo cuando salía de ligues con mi amigo David. Conocimos una noche a dos estudiantes de periodismo a las que yo no gusté en absoluto pero que se acabaron enrollando conmigo una noche otra noche la otra y todo porque se iban turnando a David que era el que les gustaba y yo me quedaba de segundo plato. Ahora recuerdo aquello casi con devoción pero en aquel tiempo mi ego se resentía por mi puesto de secundón en amores. Bailábamos en una discoteca completamente borrachos y yo la agarraba de los pechos, eran unos pechos fantásticos, ni pequeños ni grandes y completamente sudados. Lo que más me excitó de ella era que sudase tanto por las tetas, yo no sabía que las mujeres pudieran sudar por ahí, por el coño sí...¡Pero por las tetas! Era morena y de rostro cuadrado, nariz pequeña y ojos negros. Tendría treinta años, cinco más que yo en aquella época, y tenía un coche de color verde manzana. Si hubiese querido me habrían chupado la polla las dos me comentó David algo envidioso de mi sudada hazaña. Recuerdo que tenía un vestido rojo, siempre me ha gustado que las mujeres se pongan vestidos. Llegué a tener cuatro amigos al mismo tiempo que se llamaban David. Éste de quién hablo era pequeño, atractivo y fuerte. Dos eran feos, de pelo ralo y músicos y el que queda era deliniante y alto y formaba parte de una pandilla de muchachos de barrio con padres separados, así que del último David lo que más recuerdo era su casa y las fiestas que hacíamos allí. Hasta que una vez se emborrachó y le dio por hacer flexiones con un compañero para retarle, me pareció una imbecilidad y no lo volví a ver. En cuanto a los músicos uno me parecía una imitación del otro así que en realidad sólo tuve un amigo, el otro era como su imitación como si cuando no pudiese quedar con él quedase con su fotocopia. Estas cosas tan extrañas han sido una constante en mi vida, he salido con hermanas de novias y en mi mente seguía saliendo con la misma chica. Creo que la duplicidad en la mente de las personas existe, que siempre tendemos a encontrarnos con un remedo de la persona con la que estamos o que si no ese remedo lo acaba creando la mente. En fin, que el escritor desiste de contar todo lo que tenía que contar porque el mundo ya lo sabe. Al dar a nuestras vidas una dirección determinada confrontamos nuestra experiencia con las de los otros y muchas veces sin actuar, simplemente por existir, nos convertimos en colaboradores o intrusos, y algunas veces, sin pretenderlo, en verdaderos enemigos. De cualquier forma siempre contribuimos con nuestra experiencia a la experiencia de los demás. El segundo tercio colonial de cerveza negra de la frambuesita venía con una garrachona de premio. En la frambuesita los davices y yo nos comíamos la garrachona y disfrutábamos de nuestros tragos de cerveza helada. El primer David había grabado una maqueta de música en solitario con la ayuda de un ordenador portátil y yo no sabía todavía que había esos inventos. La espuma nos alacanzaba de lleno en el cuerpo y nos producía eructos de placer descomunal. Yo decía David y cuatro cabezas fijas y tiesas me miraban. Ahí se encontraba Vane con su esmerilada y perfumada coleta de cabello negro y su bolso de cuero azul. Eran fines de semana perfectos de mirar a las chicas como la Vane que eran inalcanzables para nuestras feas caras y de hacer chistes sobre cómo sería montar mujeres de espaldas al cielo. En unos pocos meses mi cara guapa de niño se llenó de granos y pasé de ser un bombón a no comerme ni un tostao. A veces pienso si vale la pena recordar los viejos tiempos por eso, lo cierto es que no es más que otra excusa para matar el tiempo y pensar que escribo cuando la verdad es que estoy diciendo chorradas. Si al menos pudiera volver a ser joven, recordar aquellos cementerios humanos llenos de humo y tripas que eran mis amigos bajando por las goteras de la pared...recuerdo su cerebro lleno de excrementos y cáscaras de pipas. Su cerebro común de las cabezas tiesas. La angustia me llegaba hasta los pies aquellos días de dinero fácil trabajando en la barraca de feria como hombre desagradable, en la feria de los puñados no tenía corazón. El perfil se llenaba de voces contra masas de gas caliente y la cafetera de los ojos echaba humo negro con azúcar glas. Nunca me sentí más sólo que con leche yo era un cigarrito de chocolate en un pañal. Me decían que estaba loco y yo les recriminara que regarán los tiestos con champán y orina cagada. Me divertía orinando sobre mis cacas y dejaba repiquetear el pis sobre la caca haciendo glogloglo. Estaba harto de mi. Harto del sol en la cabellera de pus. Así que dejé de tomar las pastillas de café con leche llenas de crema y de estudiar, dejé de ser un castigo para mí mismo. Castigo descubierto, feroz imagen, llamas de la eternidad. Llamas eternas, infierno de por vida. El infierno de llamas de plástico. Astuto en la redondez de las formas y de las escaleras. Vieja canción de domingo que llamas a mis manos con arañas de plástico, qué me das de aquel niño que he sido. El olor de la mierda tan solo y no el cauce de luz. Dame el cauce de luz. Vieja canción de domingo dame el cauce de luz. Vieja canción de domingo dame el cauce de luz sobre el que amontonar mis pasos...esa es toda la pureza que necesito. Pureza para caminar hasta el monaguillo que tiene cara de diablo y que por eso le llamamos el monaguillo. El monaguillo que bebe vino de misa a escondidas. Mi amigo el monaguillo con su sonrisa de maldito con camisón. El chico de los recados de la tribu de los sedientos de placer, el amante de las estrellas de brazos amputados, el hombre que dibuja niños de sal con la espuma regurgitada de sus palabras, crestas de agua ensangrecida. El discípulo de la ceniza y de la calamidad, los que atrapan en sus entrañas las caracolas de su vientre pardo. El macho con la punta de la lengua rota que aún es pequeño. Mi pequeño amigo que retoza entre el abrigo de su madre y las cañas de azúcar, esperando ser ejecutado o besado, esperando la ejecución de las palabras. Pequeños niños dentro del niño que sigue siendo niño, muñecos retorcidos dentro de la soledad del monaguillo que cobran la soldada del amor. Los perezosos indemnes del tráfico de la vida, los que esperan a que la genialidad les visite y les espié por la mirilla y los que no saben qué es lo que no saben en su cuna pequeña. Viejos niños del mundo-dólar del dolor. Paro para los dedos. Hijos del gabinete de la prisa y de la mirada. Hacienda gastada con rameras. Hijos del betún calvo y del calcetín blando, hijos de la memoria sin memoria y de la frente de caramelo en uno de sus pelos. Soles quemados, negros soles extintos, niños de París y de Manila, niños sin abatimiento y sin divisas, niños de precio calculado y de madre ramera, amamantados por lobas, lobotomizados por zorras, electrocardiogramizados, desatendidos, despejos de dientes disparejos, abultados en sus carnes con trinchetes de musa, caminadores o paralíticos, niños-pollo y niños-pila bendita, niños hospicio y niños hospital. Carne de barra o de batalla a los que tú, Dios mío, has dejado en nuestras manitas-manos. Hijos de los locos y del profesor de la autoescuela. Hijos de la picha engrasada y del coño que huele a naftalina. Los de color de mandarina y los que son como pequeños filamentos de hierro. Los que son nuestros hijos y los que nunca lo serán ni en unos cromos...Ellos tienen la pradera llena de guirnaldas, ellos tienen la fantasía de la tierra, ellos sostienen la máscara de la impudicia, ellos son la migraña del poderoso, ellos devuelven la boca al mudo, ellos son la guirnalda de la migraña del sucio mundo, son la guirnalda de la migraña del mapa mudo...Ellos son la guirnalda de la migraña del mapa mudo...son la llama apagada de la esperanza...el azul de la llama de la esperanza...la llama azul de la esperanza...ellos son la llama azul de la esperanza...que no se apaga...son la boca del pobre y son las manos del mendigo...Ellos son la boca del pobre y las manos del mendigo...Hoy están en el aire de un canto, mañana viajan a las entrañas del mineral...Todos ellos conforman al monaguillo en calzoncillos que ha sido mi amigo siendo niño, el viejo robacuras y aparcamultas con brazos llenos de pelitos rubios, el ser que le buscó sentido a la vida. El sentido de la vida del ser del sentido de la vida, el sentido consentido de la vida, el consentido que vive el sentido de la vida que siente, el sentimiento de vivir la vida...Es que todos queremos florecer, florecer es lo que queremos pero para eso necesitamos matar las malas hierbas porque todo lo que sucede, sucede para el bien de nuestra alma. Soy un sabio optimista, Dios. Espero que tú lo hagas todo tan maravilloso cómo siempre lo has hecho...¡Cómo es que das libertad al hombre para obrar mal! El libre albedrío. Alguien dijo que hablar a Dios es hablar sólo pero al revés. La vieja tristeza no nos podrá más. Vierta la vieja tristeza en una taza sucia y désela a beber a su alma de ayer, deje que el poso le dibuje muerto con cara de sigilo y que la muerte le llegue en plena sospecha. Oh, muerte, por qué nos condenas. Ya sería todo más fácil sin ti cuando apareces...y...vieja condena a muerte, tristeza de muerte, muerte de tristeza....de dónde sacas tus ijares para beber la tristeza de ayer. Osamenta, armazón, restos, huesos...materia. No. El espíritu es lo que debemos desarrollar, es lo importante. Debemos procurar fundirnos con la divinidad por medio de experiencias místicas. Sólo de esa forma lograremos ser felices. De otra manera nos daremos a la humedad oscura. Y es que la gente tiene terror a que le indiquen la puerta de salida, eso es saber que realmente cuando creamos sólo inventamos monstruos. La gente tiene ganas de que algo bonito ocurra en su vida o que ese día bonito llegue pronto. Todos los días nos despertamos del mismo modo y hacemos las mismas cosas pero el que vive es el que trabaja para sí mismo y el que se busca un lugar en el gran mundo. El resto formamos parte de la estructura pequeñita echa círculos, formamos parte de la estructura nimia e insignificante de los seres que viven por inercia o para beber el fin de semana. Somos los que tenemos trabajos embrutecedores o los que ya nacimos embrutecidos. En nosotros es difícil la luz, Dios, por qué nos has hecho tan imperfectos a nosotros que sólo queremos amar y ser amados sin interrupción. La vida ya es lo suficientemente dura con la vejez, la enfermedad y la muerte como para añadirle el horror de las guerras y eso es lo que la gente tiene que entender algún día y no se trata de ser pacifista sino de tener sentido común, Dios quiere que nos amemos como una gran pandilla de hermanos...¡Y nosotros incurriendo siempre en el mismo error! Hay algo que he aprendido y es a tener una vida poética y también a amar el trabajo que hacemos, tenemos que amar lo que hacemos, amar nuestro trabajo porque si no se nos harán muy duras las horas en las que tengamos que trabajar y no disfrutaremos de lo que hacemos. ¡Por qué nos daría Dios el trabajo!¡Dios por qué lo hiciste con lo bien que estaba yo sacándome los mocos después de las comidas! Y luego soplaste sobre mi costilla y salió una tía, pero eso fue al principio de los tiempos, hace ya muchos años. Parece que estoy bloqueado como escritor porque no consigo reunir la suficiente belleza por un lado y porque temo las críticas por el otro y porque todo el mundo lo hace mejor que yo. Y además me siento viejo y pellejo, cansado y harto. Antes disfrutaba mucho con mi trabajo y ahora estoy deprimido, por qué, Dios, qué fracaso...Debe ser la medicación, los antipsicóticos y aunque parezca una tontería también debe ser no tomar copas, y es que no hay nada mejor para la muerte de un bebedor que dejar de beber. Me pongo malísimo, he dejado las copas y no sé para qué vivo. Antes vivía para las copas y ahora vivo para decir soy un ejemplo de alcohólico y aprended que es malo ser como yo. Os lo juro, no dejéis de beber de repente que la palmáis. No es broma. Ahora mismo me tomaría un par de whiskeys y me quedaría tan ancho. Lo único bueno que he hecho en esta vida es no hipotecarme ni vender mi alma a los bancos. Mis novelas están en las editoriales sujetando las sillas que están viejas o empapando los cafés que se caen. La historia del vieno Gabriel no le interesa a nadie, mis poemas están en algún lugar de la red que no mira nadie, me he gastado 20 euros por mes enviando a concursos. Yo no sé si será esta ciudad en la que, admitámoslo, no hay muy buen rollo, no hay química entre la gente...Madrid es una ciudad que te aplasta, tienes que sobrevivir...De otra forma te quedas solo escuchando las quejas de tu mujer. Hay que ser supercompetitivo o fracasas. No sólo es que haya que tener talento es que tienes que tenerlo cuando eres joven porque si no no cuenta. Algeciras está bien para vivir, y Sevilla o Granada...Pero en las grandes ciudades eres un microbio con las antenas frotándose contra otras antenas de otros microbios permanentemente en pugna, lo poco que tengas de bueno te lo van a envidiar y nadie te va a ayudar a resolver lo que tengas de malo. Dios, estas sociedades que hemos hecho son la gran mierda...afortunado eres si tienes un trabajo aunque sea una precariedad...qué desastre de vida, algunas veces yo no tengo ni para comer, ni para comprar pan y entonces me muero por una copa. Me muero por una copa y no tengo ni pan. Pero como todos los días. El secreto de la felicidad es ser agradecido, dar gracias por poder comersin pantodos los días y no mirar que no sabes ya ni de que color era el vino... BUAAAAA...BUAAAA...BUAAAA Vale, ya he llorado un poco, ya me he quedado a gusto. Dios mío, gracias por todo lo que tengo. Por mi mujer que me ama y por la familia que me ama, por los amigos que me cuidan y por la gente que me quiere, por el trabajo que tengo y por el talento que me has dado y por la salud que tengo y por mi fuerte juventud a pesar de mis problemas mentales. GRACIAS. Me siento mucho mejor, el señor es bueno y misericordioso, eso es. El señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira...ya no me acuerdo de la canción. Cuando era pequeño cantaba en el coro del colegio, los profesores temían desilusionarme si me decían que con la voz que tenía no podía cantar. En los colegios de ante había caridad. Es la puta verdad, Dios. Si el niño quería cantar y era tartaja pues dejad que cante el muchacho. Si el niño quiere jugar al baloncesto y enanito, pues dejad que juegue el muchacho. Así con todo, Polidoro. No hay que jugar con las cosas de comer, yo jugaba con ellas y eso me daba dolor de tripa, dolor de corazón. Debo buscarme un trabajo serio que me permita tener para tomarme una cerveza en domingo. Vivir para el fin de semana. Crear un poema genial. Pensar en una frase bella y luego en otra y juntarlas en un verso. Arroyos o caminos. Camino de algo. Dirección es una palabra bonita. Alma también. Entonces alma sin dirección, no. No tengo alma, no. Trayecto de las almas, no. No tengo inspiración, sí. Eso es lo que me pasa, no. No tengo el trayecto, no recuerdo el tránsito. Me vuelvo loco, si, me vuelvo como un rinoceronte sin pasamanos. Tengo que contar, si. Soy un hombre sin contar. Soy un relato sin contar. Dame, relato sin contar al hombre que soy. Dame una caña. Necesito una copa, si. Un poema que diga dame una caña, necesito pescar. Tal vez deba descansar y tratar de leer un poco. Quizás a Falukner. Faulkner me gustaba borracho, era un gran bebedor Faulkner. No. Escribir por escribir, no. Escribir una frase para tener una frase no. Los niños iban a misa los domingos y creían en Dios los domingos. La luz sobre las plazas, siempre la luz sobre las paredes. Aquí hay un verso. La luz de la pared. Volved a la luz. Hay gente que sólo necesita café...café les basta para estar despiertos. Necesito chiribitas de luz. Necesito mi magia, mi antigua manifestación, necesito sentirme agigantado y necesito todo ese tiempo que despacio he gastado conmigo, eso es lo mejor, eso es lo que busco y no el tiempo. Quizás también el sentimiento de encontrar bnaste para mi paz de espíritu aunque no sé si eso puede bastar a mi mejor intención, ya no lo sé, solo sé que lo primero que tienes que hacer para encontrarte bien es encontrarte bien y hacerlo sentir a los demás, saber que no tienes huesos de pollo en el cerebro ni sabandijas chupándote la espalda...Pero saberlo cuesta, los ángeles pueden ver el silencio, ellos están detrás de nosotros y nos observan con sus miradas vueltas, que es lo que dios sabe decir de nosotros, un pequeño dios con un país recoleto...Un ser que no sabe estar solo y no quiere que le acompañe nadie y que se siente fatalmente infeliz, que quiere drogas, que quiere estar dentro de sí...</summary>
    </entry>
    <entry>
        <title>Cuando Dios habla</title>
        <link rel="alternate" type="text/html" href="http://josenogues.blogcindario.com/2005/12/00013-cuando-dios-habla.html"/>
        <created>2005-12-15T20:00:10+01:00</created>
        <issued>2005-12-15T20:00:10+01:00</issued>
        <modified>2005-12-15T20:00:10+01:00</modified>
        <id>http://josenogues.blogcindario.com/2005/12/00013-cuando-dios-habla.html</id>
        <summary>ES DIOS QUIÉN HABLA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanda Andrés dejó a su novio fotógrafo, aunque el chico la quería, y todos los chicos que conoció después también eran fotógrafos, en especial fue un primo de una amiga el que la hizo comprender cuando la tenía frente a su macro que nunca debió dejarle. David Collado tuvo una novia escritora, el chico del macro, que también escribía, le hizo comprender que la había dejado absurdamente cuando le regaló unos cuentos parecidos a los que él conservaba de ella. Dos mujeres ancianas se quejaban del olor a sudor en una conferencia, después las dos son fotografiadas dormidas en la siguiente. El fotógrafo que no sabía que realizaba un acto de justicia era el mismo que fue abandonado por Amanda, guardaba mil fotografías de ella y de otras mujeres hermosas que nunca consiguió, ahora la foto de las ancianas estaba colocada en una prestigiosa revista. Los cuentos de la novia de Collado hablaban de lo horrible que es la vida, los del amigo de Collado de lo bella que es. Irene Villarroel perdió una foto de carnet con su nombre detrás, el primo de la amiga de Amanda Andrés encontró la foto y como le recordaba a ella la guardó en un diario como una imagen de su mujer ideal, también guardo la foto de las ancianas señoras dormidas porque una de ellas le recordaba a su abuela y porque era la típica foto que siempre quiso hacer pero no tuvo talento para ello. El fotógrafo mediocre que no sabía que era buen escritor tampoco conocía que el fotógrafo de las ancianas era el novio del que siempre le hablaba Amanda Andrés y cuando al fin encontró a la chica que le quería y dejó su ciudad para irse a vivir a la capital con ella se asombró de que en el buzón del vecino estuviese escrito en la tarjeta: Irene Villarroel. Cuando se lo comentó a su madre ésta le dijo que si había encontrado a la mujer de su vida con la que nunca hablaría puesto que ya tenía novia, que supiera que la buhardilla en la que vivía en pareja era la misma que había utilizado como trastero su abuela cuando vivió en la capital huyendo de la guerra y con la que ahora no podría comentarlo puesto que estaba muerta. El muchacho no volvió a hacer una foto en un lugar en el que hubiera podido fácilmente montar un laboratorio de fotografía y por las noches soñaba con el espíritu de su abuela y con el cuerpo de Villarroel, sabiendo que si se lo contaba a su novia nunca se lo creería, sería por   eso  que me lo contó a mí, un guionista de radio que se ganaba la vida de camarero porque no conseguía fructificar ninguna historia, detrás de la barra que tenía asignada. Supongo que él nunca supo que el mejor cuento era su vida, que la mejor foto que podría hacer era un autorretrato de su expresiva cara tocada por el sufrimiento y el iniciarse nuestra relación en un contexto determinado no impidió que naciera en nosotros una amistad debida a las casualidades que tienen un sentido, pero de todas las casualidades la mayor fue encontrarme con un abogado que parecía un cabrero y que hizo una cita del Eclesiastés, mi libro preferido, diciendo que había sido escrito por Séneca, me recordó a un anuncio de aquel JASP--joven, aunque suficientemente preparado--que daba lecciones de filosofía a un empresario que le iba a contratar corrigiéndole las citas, probablemente salidas de un libro de citas, y poniendo de moda en este país ser un JASP, hasta que se disolvió el concepto y sólo quedó el sentimiento de que había que además de haber estudiado derecho y empresariales tocar algún instrumento en algún club selecto y dominar varios idiomas e informática, amén de ser muy culto lector y exigente diletante. De aquellos polvos venían estos lodos cuando tuve enfrente a Miguel, el chico abogado que parecía un cabrero citando a Séneca, me pareció entonces que Dios volvía a abrir para mí su círculo mágico y que de nuevo--genial narrador--trataba de explicarme algo... No pude por menos que compartir esta experiencia mística con mis compañeros de farra, que sumados a Miguel eran Rafa el cordobés y su novia María la cordobesa, mujer tan guapa que hubiera merecido un fado de Madre Deus en un aparte y que fue la primera en comentar la agudeza:&lt;br /&gt;--Eso que dices no significa nada. Continuamente están ocurriendo casualidades que no tienen ningún sentido...&lt;br /&gt;--¡ Ahí te equivocas !--bramé--¡ Todo tiene un sentido, todo está ordenado en este universo !&lt;br /&gt;--Pero existe el caos, el caos es necesario--decía su novio, Rafa, un recién llegado a la new-age, segurata de Prosegur, que le dio por leer a Jodorowsky.&lt;br /&gt;--Sí, pero--volví a la carga--la vida nos presenta una enseñanza siempre, pero cuando la lección tiene un contenido trascendente el maestro no es la vida, es Dios...&lt;br /&gt;--¡ Anda ya !--dijo la cordobesa--¡ Tú estás volao !&lt;br /&gt;Volví a mirar a mi alrededor y eché un tragito de mi whisky en aquel piso ceutí de mis vecinos, pensé en que mi franqueza castellana tenía que detonar con la frivolidad andaluza, y, lo que era más importante, su desparpajo no implicaba una apertura a las ideas de extraños, pues aunque habíamos hecho sociedad Rafa y yo durante el periodo vacacional, a su novia y a Miguel acababa de conocerlos hacía diez minutos y ya pretendía que compartieran mi visión sobre lo superior.&lt;br /&gt;--Por ejemplo--argumenté--, mis bisabuelos eran judíos y los de mi novia eran árabes...&lt;br /&gt;--¡ Y ahora podéis entender por qué no sois ninguna de las dos cosas !--rió Rafa con mucha puntería.&lt;br /&gt;--No...No quería decir eso...--me levanté a por hielos para dejar a mis amigos con la intriga un momento y volví a la cocina con las manos aún húmedas--eso ha sucedido porque yo soy racista...&lt;br /&gt;Nada más confesarme racista se hizo un espeso silencio en el piso, alguien hizo una mueca como si yo pretendiera hacer mofa de algo y después sólo escuché el hielo derretirse en los vasos de plástico.&lt;br /&gt;--¡ A mí también me han dado muchos palos los moros !--dijo la mujer--¡ Estuve saliendo con uno y era muy mala gente !&lt;br /&gt;A los cinco minutos la conversación derivó al tema sexo, el único políticamente correcto en nuestra sociedad, parece ser que al final todos nos preocupamos por lo mismo, pero de nuevo volvimos al tema primigenio cuando a la cordobesa se le ocurrió encontrar analogías en la conducta de su hermano vesánico, un motero cocainómano que apuraba las rayas y las rectas, con el sentido del fatum clásico, celebré su ocurrencia y procuré adaptarla a mis teorías, pero ya llevaba encima muchos mezcladillos y la imaginación se disparaba ofuscando mi lucidez.&lt;br /&gt;Decidí cambiar de tema:&lt;br /&gt;--¿ Sabéis una cosa?--les comenté--: Mi hermana se burló de mí una vez diciendo que no me dejaba su CD de Jane Birkin...&lt;br /&gt;--¿ Quién es Jane Birkin ?--preguntó Rafa.&lt;br /&gt;--¿ Tú no has oído en la tele una canción que se llama Je  t´aime moi non plus, una que dice...?&lt;br /&gt;Gracias a los cielos la cordobesa se puso a tararear el tema ahorrándonos el sufrimiento de constatar la más que probable falta de oído del cabrero y la interrumpí para seguir hablando.&lt;br /&gt;--Pues mi hermana me decía que el CD no me lo dejaba porque era una canción de fondo apropiada para juegos eróticos con un compañeroy que primero encontrase al compañero...&lt;br /&gt;--¿Y entonces?--dijo una voz.&lt;br /&gt;--Pues entonces lo que sucedió es que nunca escuché en privado Je  t´aime moi non plus , pero ahora da la casualidad de que tengo una novia   francesa clavadita a Jane Birkin...&lt;br /&gt;--¡ Hoy va el rollo de casualidades!--se admiró la cordobesa--¿ Y si esa chica es la misma que dices que tiene bisabuelos árabes cómo es que sigues siendo racista, tú, que acabarás tus días viviendo con una extranjera?&lt;br /&gt;Los chicos se rieron por lo bajinis, tomé mi tiempo para contestar.&lt;br /&gt;--No lo sé, quizás sea algo genético. He viajado mucho, conozco la historia de España, sé que somos un crisol de cultura y todas esas peplas, pero creo que tengo un fuerte sentimiento instintivo de territorialidad--la cordobesa encendió un cigarrillo--, quizás busque esa chispa que me lleve a darme cuenta de que estoy equivocado...&lt;br /&gt;Todos callaron respetuosamente como si estuvieran ante un agonizante que prorrumpe sus últimos estertores.&lt;br /&gt;De repente se hizo la luz.&lt;br /&gt;--Mírame a los ojos--dijo la chica.&lt;br /&gt;--¿Qué?--pregunté confundido.&lt;br /&gt;--¡Que me mires a los ojos! ¡Que acabo de darme cuenta de que tenías razón, que las cosas no ocurren porque sí, que es Dios quién habla...!&lt;br /&gt;--Voy.&lt;br /&gt;Me acerqué un poco a ella y entre la mortecina luz de la lamparilla y los rutilantes puntos del firmamento que se colaban por la terraza abierta, me fijé en la forma de sus ojos, en su brillo, en su textura, en su color...Estaba ante los ojos de una mirada árabe, no sólo ante su esencia y su expresión, tenía ante mí todo un imperio de orgulloso pasado, toda la fuerza y la belleza del desierto, toda su grandeza, toda su pasión.&lt;br /&gt;Los árabes éramos nosotros.</summary>
    </entry>
    <entry>
        <title>MATAHORMIGAS</title>
        <link rel="alternate" type="text/html" href="http://josenogues.blogcindario.com/2005/12/00012-matahormigas.html"/>
        <created>2005-12-15T19:58:25+01:00</created>
        <issued>2005-12-15T19:58:25+01:00</issued>
        <modified>2005-12-15T19:58:25+01:00</modified>
        <id>http://josenogues.blogcindario.com/2005/12/00012-matahormigas.html</id>
        <summary>MATAHORMIGAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía gracia pero no era graciosa, estilo pero sin clase y sangre fría pero con nervio. Alrededor de ella todo parecía florecer o marchitarse. Podía haber sido mi amante pero era mi amiga. La vida en la tierra no es como uno la desea, dice el proverbio; viajar es ganar un proceso contra el tedio, decía la publicidad del AVE cuando llegué a la estación de Santa Justa. Sevilla tiene un encanto especial, decía la canción. Todos los Hallowen viajaba hacia al sur y procuraba hacer con mi amiga algo especial, este Hallowen me tocaba encontrarme con una casa en la que un niño se había suicidado comiendo matahormigas; su padre le maltrataba, decían, en sus abusos le hizo sentirse como un miserable insecto. Sonaba todo como muy kafkiano cuando me acerqué a mirar el chalet de frente. Hacía buen tiempo esa noche, mi amiga, como siempre, se esforzaba por superar un nuevo brote de esquizofrenia, de alguna forma estaba convaleciente, y la locura parecía imperar por todas partes como un material viscoso. Sin embargo el chalet abandonado me parecía normal, uno de tantos, y yo me sentí como si me hubieran dado una falsa noticia, de todas formas algo me iluminó y me llevó a comprender que la maldad puede ser un hecho cotidiano que no deja huella con su presencia y que las fábulas de casas encantadas no pasaban de ser historias de terror, convirtiendo la realidad en algo mucho más pavoroso, una maldad sin constancia, sin presencia, una maldad insentida y común, de la que todos pasamos a ser partícipes con la misma naturalidad con la que bebemos un vaso de agua. La videncia se ha convertido en un hecho poco excepcional. Yo estaba aquejado en aquel tiempo de hiperestesia, una rara enfermedad de los sentidos que se agudizaba con el alcohol y que aquella noche me acuciaba y sin embargo no hasta el punto de encontrarme a disgusto con aquella pandilla de amigos de amigos que mi amiga conocía y que habían decidido reunirse en Hallowen a las puertas de un chalet que debiera de estar maldito y que parecía uno más del lujoso conjunto. Conforme transcurría el tiempo en su compañía me fui sintiendo más a gusto con la casa y más a disgusto con ellos. Tenía el chalet una pequeña verja abierta y nos sentamos todos juntos en el jardín, perfectamente cuidado, sintiendo que no había nada de lo que preocuparse a excepción de nosotros mismos. La luna llena nos iluminaba y nosotros hablábamos de nuestro trabajo y aficiones con naturalidad, nadie comentaba por qué estábamos en esa casa y qué habíamos ido a hacer allí. Pensé en aquel niño cuya desgracia ya no tenía eco y en cuyo día su inocencia sería reconvertida en basura nostálgica. Supe que tenía un organismo, unos ojos para ver y una palabra para reír y hablar y que en mí había una pequeñez de la que quería desprenderme, que yo era como aquel niño ahogado en matahormigas, yo me parecía a un bucle en el tiempo, escuchaba a mis compañeros sin escucharlos, los miraba sin verlos, no tenía sino lo que me permitía escuchar el silencio. Pero me sentía bien con aquel botellón organizado, fumando de los canutos de hachís y echando hielo al whisky, así que rompí a hablar:&lt;br /&gt;--Los primeros huesos son de centeno, luego creces y todo parece la masa pétrea o la masa precipitada, los fratricidios dejan otra marca, un sólo dedo puede parecer un monstruo, ese es el mundo de la infancia.&lt;br /&gt;Como nadie dijo nada me eché uno de esos cigarrillos que nos están matando desde pequeños, es el crimen organizado de la Industria Tabacalera, consabido, compartido y consultado por el grupo.&lt;br /&gt;Empezamos a fumar Marihuana y todo resultó más ambicioso, más intelectual, esa era la esencia del momento aunque la gente borracha de repente hablara a gritos. Alguien me habló iluminado:&lt;br /&gt;--Tú tienes la tranquilidad desde el interior, pero te falta estar sobrado por la cabeza, al final todo lo que pedimos son pastillas.&lt;br /&gt;La gente mantenía en sus recuerdos falsos la imagen del chaval envenenándose con el producto y la trasladaba a una vejez ficticia en la que la ciencia resolviera la muerte con medicamentos. La idea de la muerte se asociaba a la de decrepitud y el pasado del infante se engarzaba con nuestro futuro, pues al haber entrado en conexión con lo terrible todo el mundo tenía conciencia de esa pequeña película de terror en que para todos se convierte la vida más tarde o más temprano, cuando nos enfrentemos al peso exagerado de morir o a su marca indeleble.&lt;br /&gt;Pero lo más duro es despertarse cuando no quieres amanecer, alguien empezó a comentar viejos suicidios y yo dije que no debería existir la madrugada Ningún amanecer fueron mis palabras y hubo una chica cuya fantasía confesada era moverse por una noche eterna y no morirse, transformarse lentamente en su sombra. De esa forma sería siempre joven, siempre la misma pero un poco más opaca. Yo contesté que el tiempo me había vuelto más oscuro y alguien rascó mi piel como para querer hacer un chiste y retiró la mano de repente y después me dijo que estaba helado, yo sentía calor sin embargo. Un chico que era como mi hermano pero en moreno alzó la voz para decir que esos eran los planes de Dios, debía de tratarse del orador del grupo porque la gente se arrellanó un poco mejor en el suelo como cogiendo sitio a la paciencia, al parecer los planes del Hacedor eran darnos la muerte pero no la corrupción, darnos la muerte como un vestido de colores, como un regalo perfecto. Alguien volvió la vista a ese hombre como si les hubiese apuntado con un revolver enmohecido, yo lamenté que el cielo de Sevilla fuese luminoso y limpio, incluso de noche y que la luna tuviese una redondez rotunda de moneda espacial. Parecíamos reos paniaguados más que felices postadolescentes semiadictos.&lt;br /&gt;--¿Por qué lo habría hecho?--preguntó alguien a mi amiga.&lt;br /&gt;--El tiempo es lo que tenemos más cerca de nosotros--dijo por respuesta.&lt;br /&gt;En ese momento toda su belleza andaluza reventó, era como si hubiera estado esperando  dar esa respuesta desde siempre, desde toda la vida. Saqué mi libreta y apunté la primera frase para un cuento: Tenía gracia pero no era graciosa, estilo pero sin clase y sangre fría pero con nervio. Alrededor de ella todo parecía florecer o marchitarse. Yo también había estado esperando toda mi vida para escribir esa frase. De repente sentí por ella una secuencia de amor puro que no podía consumirse.&lt;br /&gt;--El padre de ese chico se estará volviendo loco en la cárcel--comentó Eugenia pasando el porro, una dependienta del Corte Inglés cuya especialidad era ser figurinista. A fuerza de ocuparse ocho horas diarias en vestir maniquíes amaba especialmente la carne viva lo que la convertía en una compañera adorable.&lt;br /&gt;--No quiero volver a ese lugar ¿Comprendes? ¡A cualquier parte menos a ese lugar!&lt;br /&gt;Su novio perdió los papeles al escuchar la palabra cárcel, había pasado por ella y esa palabra tabú era usada por su compañera adorable cuando dejaba de serlo y parecía un maniquí, era un castigo por unos celos que ella sólo imaginaba.&lt;br /&gt;--Yo te diré mi vida--dijo su novio levantándose y haciendo que le miraba a sus pantalones grises--¡Mi vida ha sido ver piojos al sol, cuatrocientos días de cárcel en una sauna. Por la noche los grillos chillaban como perros y eran tan grandes como gaviotas! ¡Tenía miedo, pero miedo de despertar un día y no poder saber quién era!&lt;br /&gt;Se volvió a sentar, esta vez en frente de mí y me miró como mirando a su novia porque lo que decía lo hablaba para ella. Mucho más tranquilo ahora.&lt;br /&gt;--No quiero volver a ese lugar ¿Comprendes? A cualquier parte menos a ese lugar...¡Joder, qué frío hace!&lt;br /&gt;--De repente.&lt;br /&gt;Era verdad, la temperatura había bajado mucho inesperadamente. Siguió hablando:&lt;br /&gt;--¿Por qué no nos vamos a alguna parte dónde podamos olvidarnos de todo?&lt;br /&gt;No tenía miedo, tenía frío, como nosotros, como todos. Pero ninguno quería moverse, hubiese sido como renunciar a la experiencia de Hallowen. Sus palabras me conmovieron.&lt;br /&gt;--¿Cómo consigues estar siempre tan tranquilo?-- Me preguntó ante mi expresión de bonhomia.&lt;br /&gt;--Los días son pero yo desaparezco...contengo los segmentos que me odian...su marca se enfatiza pero no hay influencias ni reclamos...sólamente hago lo que merezco.&lt;br /&gt;La marihuana estaba sabrosa. Una mujer río bellamente:&lt;br /&gt;--¡Gloriosa santidad!&lt;br /&gt;--Te ufanas simplemente--dijo una voz.&lt;br /&gt;Y todos nos callamos porque había mucho de presunción en mí o porque quizás la voz sólo la había imaginado y volví la cabeza con brusquedad.&lt;br /&gt;La droga percutía en el lenguaje.&lt;br /&gt;Empecé a darme cuenta de que con el frío venía cierta humedad, la piel brillaba, los ojos se volvían botones nacarados, el nervio de la risa se aflojaba con el alcohol, la hilaridad fluía entre los dientes como una manada de aire histérica, las emociones eran como un reloj de péndulo que iba y se venía desplazándose con el movimiento de su entraña y las palabras parecían todas dichas, por eso las miradas bajo el músculo sin voz de las cejas ejercían de embajador de la expresión, la diplomacía se adueñaba del rictus del rostro bajo el párpado sin luces del silencio. Logré encontrarme con rostros improbablemente bellos pero no porque la luz de la luna fuera pálida y azulescente con un aura de paz las caras, creía que había una belleza en acto heroico de resistencia y lírico de aventura, una belleza de contornos inagotables sobrepasando el miedo y bebiendo los pensamientos del lenguaje con la pajita de lo esquizo.&lt;br /&gt;Fue entonces cuando comprendí que el grupo me profesaba una reverencialidad esperpéntica, habían hecho un corro en torno a mí y yo era para ellos un Jesucristo atribulado, un diosecillo con vaqueros y gafas de pasta oscura, excéntrico y ameno...y creativo. Yo era para ellos el más viejo y me habían adoptado como a un chamán al que escuchar sus palabras--gurú. Pero desear las sombras no es regresar al útero, amar la oscuridad no significa sentirse protegido, participar del mal nunca consiste en ser más fuerte que él. Empecé a sentirme como un maestro en una escuela y mi mejor alumno yacía muerto, envenenado con matahormigas, aunque empecé a sentir que nada había sucedido en esa casa. Algo estaba sucediendo, una presencia que se hinchaba como un globo, algo atmosférico. Era el viejo poder de la mentira, la que servía para manipular conciencias y convencer a las masas, la que conduce inexorablemente al desastre y a formar parte del olvido en la memoria de quién la padeció, era el viejo poder de una dama tan secreta como la propia muerte.&lt;br /&gt;Comenzó a nevar.&lt;br /&gt;--Voy a por los chalecos al coche--dijo una de las amigas de Eugenia.&lt;br /&gt;--Yo te acompaño--dijo otra.&lt;br /&gt;Volvieron blancas, sin expresión. Dijeron que nada más cruzar la verja sintieron un calor inmisericorde, la nieve había desaparecido y llegaron al coche sudando, sin deseos de coger ninguna prenda de abrigo, así que habían vuelto con las manos vacías y la mente llena de dudas y paranoias, pues sólo parecía nevar en el jardín, el único lugar dónde el frío no cesaba.&lt;br /&gt;--Tenemos una nube negra encima como una maldición--dijo mi prima.&lt;br /&gt;--Pues el cielo está claro...&lt;br /&gt;Fue entonces cuando creí que la historia era cierta y según mi certeza iba en aumento la nieve comenzaba a cuajar sobre la hierba. Quizás fuera ese golpe de impresión sumado a la marihuana y los licores que consiguieron despertar mi hiperestesia lo que me hicieron conferir al conjunto una belleza submarina. Miraba todo lo que me circundaba a través de mis sentidos enfermos, creo que de no haber sido por el frío me hubiera sumido en un sopor que me hubiera vencido. La esquizofrenia no era más que una palabra, matahormigas no era más que una palabra, el suicidio no era más que una palabra, los sentidos no eran más que una palabra, matahormigas no era más que una palabra.&lt;br /&gt;Transcurrió el tiempo, cayó la nieve, los ojos del Cesar reposaban entre nosotros pero sin su sinceridad, sin su talento. Los rostros se volvían como mirando sin mirar. Todo desprovisto de Dios y de sentido, una plataforma apartada en la espesura del aire, de repente el jardín, cuando el camino era entre robles y pesaban las armaduras, cuando pude haber sido señalado por el filo de una daga de plata, de repente recuerdos, un fuerte instinto buscaba la belleza sin sacrificio por el placer de mostrar cosas muertas, de repente memoria de otra vida que no es la mía.&lt;br /&gt;--¡Qué me está pasando!--exclamé.&lt;br /&gt;Y a mi alrededor chicas y chicos congregados con los brazos cruzándose intentando escapar del viento frío, intentaba sacar la libreta: Que se escriba lo que se recibe como espejismos coloreados dentro de pesadillas, la capacidad telepática aumenta en los sueños, en la mente inconsciente, debo agudizar mis facultades físicas y psíquicas, mi mente se coordina con este sueño, porque lo que está pasando no es más que eso.&lt;br /&gt;--¿Qué haces ahora?--me preguntó mi amigacon los labios azules--¿Qué te está sucediendo, que nos está pasando a todos , por qué hace tanto frío?&lt;br /&gt;--Los ojos del Cesar...¿No los sientes? ¿No te ves vigilada por un extraño ente superior?&lt;br /&gt;Mi amiga volcó mi copa.&lt;br /&gt;--Deja ya de beber, chico,...y no fumes de eso...Sabes que tienes demasiada imaginación.&lt;br /&gt;--Sí--bramé--¿Entonces por qué estamos todos helados aquí adentro bajo la nieve y por qué al salir a fuera no hay nieve ni hace frío?&lt;br /&gt;--No lo sé...--dijo mientras le casteñeteaban los dientes--Salgamos sin más...&lt;br /&gt; Si en cada uno de nosotros existe una transformación que está esperando, aquel era el momento, estar allí tenía un sentido. El frío era algo más: era la metáfora perfecta de que necesitábamos el cambio.&lt;br /&gt;--Espera un momento--dijo Gonzalo, un chico tímido pero de ideas brillantes que solo hablaba para transtornar la conducta de su grupo--¡Creo que todo esto tiene un sentido, debemos permanecer aquí y padecer la helada repentina...--nadie dijo nada y optó por explicarse--: De la misma manera que tras el invierno llega el verano pienso que si aguantamos lo suficiente sin quejarnos podremos vivir una situación maravillosa...&lt;br /&gt;--¡Tiene razón!--dijo una chica gordita, Nerea, vestida de verde--¡Quedémonos aquí, seguro que este dolor es pasajero, y además...--señaló el grupo de botellas semivacías--, tenemos combustible para calentarnos...&lt;br /&gt;--¡Sí!--gritó alborozada la chiquillería--¡Aguantaremos!&lt;br /&gt;Cargamos de nuevo los vasos de plástico mucho más animados. Todos queríamos vivir un momento único que poder relatar, eso nos haría irrepetibles a los ojos del mundo, quizás podríamos hablar de ello en los períodicos o en la televisión. Comentamos el tema.&lt;br /&gt;--¡Ya me veo rejando en año cero!--dijo un fulano al que decían Toro porque era musculoso y tenía una gran testuz--¡Ya me veo contando cómo entramos en la casa en la que un niño había sido asesinado y de repente una helada nos invadió!&lt;br /&gt;--No estamos en la casa--dijo Eva Julia la novia de Toro, una camarera oxigenada de curvas peligrosas--Sólo estamos en el jardín. Además el niñín se suicidó.&lt;br /&gt;--¡Es que sería muy fuerte entrar en la casa!--protestó mi amiga--¡Sería allanamiento de morada!&lt;br /&gt;Todos dirijimos nuestros ojos hacia el chalet, debió ser en sus tiempos muy bonito, azul y claro, pero ahora una colonia de líquenes se había apoderado de la pared y de su techo rojizo, afuera del abandono de sus dueños estaba deteriorado, pero abandonar una casa no impide seguir viviendo en ella, quizás era ello lo que nos aterrorizara inconscientemente, la posibilidad de que alguién hubiera elegido vivir allí en condiciones penosas de insalubridad o hubiera decidido seguir viviendo. Su simple contemplación nos hacía preferir salir de aquel sitio que intentar algún tipo de heroicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos levantamos todos a duras penas y nos dirigimos hacia la verja, estaba cerrada. Nadie tuvo el valor de intentar abrirla porque nadie recordaba haberla cerrado, todos volvimos de nuevo a nuestro sitio sin entender por qué lo hacíamos, no sentíamos más miedo que el que otorga el silencio.&lt;br /&gt;Decidimos volver.&lt;br /&gt;De repente nos dimos cuenta de que formábamos una ridícula procesión, caminábamos casi en fila india, parapentándonos unos con los cuerpos de otros y otros con los cuerpos de unos, no sólo nos quitábamos el frío, también la visión. De esa manera nos sentíamos protegidos, nos habíamos acercado más los unos a los otros, olíamos nuestro aliento y nuestro sudor, estábamos a punto de llegar a tocarnos, habíamos formado una pelota de carne viva que no se podía desenredar. Había que ser santo inmortal para aguantar eso, la sensación de invulnerabilidad era ficticia y como el que descorre el velo de unas gruesas cortinas para dejar pasar la luz, en un momento podías darte cuenta de lo ridículo de tus actos, en un instante luminoso en el que la oscuridad se contravenía. Todo volvía a ser tangido: la borrosidad de las cosas, el movimiento del silencio. Todo recobraba su antigua fuerza.&lt;br /&gt;La permanencia de las palabras con las ideas en nuestro cerebro no conseguía transformarse en acto. El miedo petrificaba las puertas del entendimiento. La realidad tenía una doble lectura y en eso radicaba su simplicidad.&lt;br /&gt;--Hagamos un círculo y cojámonos de las manos--dijo una chica fibrosa y turbia que hasta el momento no había reparado en ella.&lt;br /&gt;--Hagamos caso a Nuria--pidió un muchacho.&lt;br /&gt;Nos situamos en el centro del jardín, teníamos las puntas de los dedos heladas:&lt;br /&gt;--Es como tocar a un muerto--me dijo el que tenía a mi derecha.&lt;br /&gt;--Anda a callar--le dijo el de mi izquierda. Tenía en frente a mi prima.&lt;br /&gt;No sé cómo conseguimos entrar en calor, mirábamos los residuos del botellón que habíamos colocado en el centro y alguien habló de hacer una hoguera, pero nadie tenía fuerzas, nadie quería desasirse.&lt;br /&gt;Pasaron unos momentos interminables en los que nadie hablaba y el frío parecía ir remitiendo.&lt;br /&gt;--¿Os sabéis el cuento del ogro que vivía en un jardín en el que siempre se había instalado el invierno?&lt;br /&gt;--Pero ésto no es tu cuento--me riñó mi amiga--, ésto es la verdad.&lt;br /&gt;--Tal vez--aconsejé--, debamos hacer como en el cuento.&lt;br /&gt;--¿Atravesar el jardín y hablar con el ogro?&lt;br /&gt;--Sí, como los niños buenos del cuento.&lt;br /&gt;--Supongo que en el cuento--aseguró  con su voz una chica--el gigante o el ogro o lo que sea se vuelve bueno y de nuevo regresa la primavera...&lt;br /&gt;--Más o menos--respondí diciendo que era exacto con mi voz.&lt;br /&gt;--¿Entonces a qué esperamos?&lt;br /&gt;Nadie comentó nada y seguimos un buen rato en silencio, apretábamos nuestras manos y nuestros dientes y eso nos daba seguridad.&lt;br /&gt;--¿Y si lo echamos a suertes?--sugerí.&lt;br /&gt;--¿Y por qué no vas tú?&lt;br /&gt;La voz se acompañó con otra:&lt;br /&gt;--Eso ¿Por qué no vas tú?&lt;br /&gt;--Tienen razón--aseveró mi amiga--, piensa que tú eres el que conoces el cuento, el que tiene más que ganar.&lt;br /&gt;--¿Por qué?--fingí sorprenderme para escuchar su alocución.&lt;br /&gt;--¿Cuántas veces has soñado conseguir un material tan precioso para escribir?&lt;br /&gt;Su pregunta me dio fuerzas. Ese momento estaba hecho para mí. Me incorporé rápidamente pero no conseguí que soltaran mis manos.&lt;br /&gt;--Estamos formando parte de los sueños de un niño. Esto también es otro cuento--dije con gran serenidad--No asustarse--hablé en andaluz--, pero ésto es el cuento del grupo que se cogió de la mano y luego no podían desasirse. Me pregunto qué será la oca mágica.&lt;br /&gt;--¿Qué cuentas?--dijo Nuria entre los chillidos.&lt;br /&gt;Me di cuenta de que la gente estaba muy nerviosa, yo había asumido mi destino de cicerone de la irrealidad pero ellos se debatían por volver a tener su propia autonomía, no había forma. Teníamos pegadas nuestras manos. Alguién rompió a llorar y alguien intentó consolarle llevándose tras de sí a todo el grupo en una estúpida rueda que se comba, parecía un castigo de patio de colegio, algún tipo de siniestra actividad extraescolar dedicada a instaurar respeto en las mentes del alumnado. Todas mis ideas estaban certeramente puestas en ese punto, un ente exterior a nosotros pretendía darnos una lección. Asumido este punto sólo quedaba que los demás fueran llegando a esa conclusión poco a poco, lo sabría en cuanto remitieran los llantos y los chillidos, en cuanto se acallaran las voces y los pensamientos torpes expresados en voz alta a los que nadie da pábulo.&lt;br /&gt;--La oca mágica--dije en cuanto todos se sentaron-- era ese ser sagrado que pretendían conseguir en el cuento, una sola de sus plumas podía convertir en oro todo lo que tocase. Un hombre malo y egoísta quería utilizar la pluma para sus fines perversos y fue por eso castigado, todos lo que le tocasen no se podrían desprender de él.&lt;br /&gt;--Tú eres el hombre malo entonces--me escupió mi amiga--, tu eres el único que puede deshacer este hechizo.&lt;br /&gt;--No es un hechizo--reí--, es una enseñanza. Creo que tengo la solución.&lt;br /&gt;Esperé a que todos volcasen su atención en mí y entonces construí una oración:&lt;br /&gt;--Señor, Creador del Universo, asumo mi destino, perdona mi egoísmo al querer rentabilizar esta historia para mi propio beneficio, pero tú me hiciste escritor y tú debes conocerme. Permite que haye la luz de este enigma y que su conocimiento nos ilumine a todos.&lt;br /&gt;Todos dijeron amen y lograron santiguarse. De nuevo éramos libres.&lt;br /&gt;--¿De dónde salen esos focos?--grité con los ojos doloridos.&lt;br /&gt;--¿Qué focos?--dijo Nerea--¡Sólo es la luz de la luna que se refleja en la nieve!&lt;br /&gt;Me froté la cara y entonces comprendí lo que estaba pasando. Recordé el cuento del niño que salva la vida a un gato y éste le transfiere el poder  de ver en la noche. El don me indicaba que me encontraba en el buen camino.&lt;br /&gt;Desde entonces fue tan fácil como para un rey reunirse con su séquito. Detrás de mí la ristra de personas, pero esta vez unidas sin imán. Parecía como si al cielo le faltase el aire, todo expresaba una serenidad cadavérica, pienso que Dios debía sentirse como yo, miraba progresar a seres en la oscuridad con torpes movimientos.&lt;br /&gt;De repente tropecé con algo, entre la nieve había un libro semienterrado, mi placer por la lectura ha hecho que nunca devuelva los libros que me encuentro, más que nada por superchería, pero esta vez debía ser distinto, se trataba de una propiedad privada dentro de una propiedad privada y había leyes punidoras ineludibles. El libro crepitó misteriosamente al asirlo, todos mis acompañantes salieron corriendo, temí que hubieran visto algo que yo no había visto, eso realmente fue lo que pasó, mis ojos se iluminaron con una fosforescencia especial que les llenó de pánico, el pánico es una reacción colectiva que impele a la acción, mientras que el miedo agarrota. Les vi correr y tropezar, luego les oí llamarme pero su voz estaba entrecortada y por un momento sonó a cientos de metros, como el eco de una montaña en la lejanía. Nadie sabe por qué un hombre en los momentos en los que siente peligrar su vida adquiere una mayor dignidad, a veces creo que se debe a que enfrentarse con lo desconocido es el deber insoslayable del ser humano y que al hacerlo se adquiere una fuerza atávica.&lt;br /&gt;Todavía no había llegado a la casa cuando vi una sombra proyectarse en la ventana, era un cuerpo redondeado de mujer que conservaba cierta arrogancia. No me parecía educado irme sin saludar o no delatar su presencia aunque yo fuera entonces el intruso.&lt;br /&gt;Fue entonces cuando la vi.&lt;br /&gt;Llevaba un vestido anticuado y sucio, era morena con un pelo muy fuerte que le caía a los lados hasta casi la cintura con desdén, parecía no haber envejecido en años, como si la desgracia de su hijo la hubiese paralizado en el tiempo. Sentí una extraña piedad por ella porque sabía que era la madre, una piedad que no era ni filosófica ni cristiana sino una piedad sentida como una fiebre, como algo físico, una expresión de la voluntad de mi cuerpo.&lt;br /&gt;La mujer, que había abierto la ventana para mirarme, me contemplaba con familiaridad y sin sobresaltarse, como si hubiera estado esperándome siempre:&lt;br /&gt;--¿Estáis bebiendo? Cuando llegaba Navidad mi hijo y yo poníamos una botella en el suelo, le dejaba beber ¿Sabes? Le decía: si eres capaz de beber de esa pesada botella sin cansarte puedes beber todo lo que quieras ¿Sabes? Todo lo que quieras. Era extraño me recordaba a mi madre, fue niño, sí, pero era clavadito a mi madre...Yo le quería mucho ¿Habéis venido por eso? Aquí no hay fantasmas ¿Sabes? No existen los fantasmas, sólo gente que sufre.&lt;br /&gt;--He venido a darle algo con lo que tropecé--le pasé el libro y ella lo abrazó contra su pecho--: deseo sinceramente que su hijo sea muy feliz en dónde se encuentre.&lt;br /&gt;--Hay esperanza, hay paz...--me contestó abrazando el libro de cuentos de su hijo--,vuelve cuando quieras--se despidió de mí--, no hay fantasmas, sólo gente que sufre.&lt;br /&gt;--Almas en pena son demasiados vivos--le contesté asimilando magistralmente su lección--, rezaré por su hijo.&lt;br /&gt;La mujer me sonrrío y yo me alejé por un jardín sin nieve en el que empezaban a despuntar las rosas, cuando cerré la verja comprobé que en esa casa era imposible que habitase nadie y ya no quise pensar más.</summary>
    </entry>
    <entry>
        <title>COSMOS</title>
        <link rel="alternate" type="text/html" href="http://josenogues.blogcindario.com/2005/12/00011-cosmos.html"/>
        <created>2005-12-15T19:56:40+01:00</created>
        <issued>2005-12-15T19:56:40+01:00</issued>
        <modified>2005-12-15T19:56:40+01:00</modified>
        <id>http://josenogues.blogcindario.com/2005/12/00011-cosmos.html</id>
        <summary>COSMOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La piel de aquellas personas se había vuelto transparente, después de escucharles a todos hablar en círculos tenía la vaga impresión de ser parte de ellos pero aquel grupo se había colado en los intersticios de la colonia espacial formando su propia comunidad y manteniendo sus propias costumbres. Eran muy altos, de más de tres metros y no parecían mayores ni siquiera los adultos. Muy delgados y vestidos con túnicas plateadas parecían indicar un camino cuando giraban bailando hacia las estrellas con sus manos. Mucho tiempo estuve observándolos porque me encontraba ocioso en aquella colonia y para mí eran tan desconocidos como los habitantes de mi propio planeta. La mujer que era su líder se llamaba Runka y era vistosa, de larga cabellera rubia y ojos grandes y de un azul intenso. Amigo cósmico me dijo Bienvenido a la comunicación telépata y no movía los labios para hablar. Yo quería contarle sin hablar también algo sobre los restaurantes chinos de la calle de una casa que conocí y lo hice también sin mover la boca. Rápidamente comenzamos una larga comunicación entre nosotros, las voces aterciopeladas llegaban a mis oídos dentro de mi mente por parte del grupo, qué quieres saber, me decían, por qué acudes a nosotros. Estábamos en un apartado de la nave en el que se cultivaban plantas medicina para el pasaje, yo probaba esas plantas de mi mano plantadas pues ese era mi cometido, yo era el jardinero de la gran nodriza y era el único terrestre que no había nacido en aquel lugar, el resto eran humanos modificados y presos comunes con narcóticos en su tratamiento. Yo deseaba las plantas hilarantes y las que me hacían tener sueños claros y bonitos, aspiraba su perfume y preparaba mi pipa para la experiencia con Runka. Di una calada a mi pipa de plantas, una oleada de sensaciones maravillosas me invadió por entero y poco después volvía a dar otra calada sintiéndome conectado a todo, conectado al infinito...Ven a la puerta del cosmos dijo la voz, es la puerta que se abre sin que nadie la pueda cerrar, es la puerta que siempre queda abierta. Mi pipa seguía encendida proyectando un halo verde de feminidad, el gran ángel no es un ángel seguía diciendo la voz, en el planeta de los helechos, proseguía, existe el cielo estratificado en el que todo es duro y conmensurable, es la nueva partida de vidas que necesita su centro devorador de ahí es donde procedemos, somos una comunión sagrada de símbolos y estamos prisioneros del cuerpo y del tiempo como tú, humano, sólo que para nosotros es mucho más doloroso porque nuestra naturaleza es suprangélica, así que debes comprender sin miedo que nos comuniquemos contigo con gran exactitud cíclica de tiempos estrellados y años azules como el líquido que has bebido antes de entrar en el sistema, así que no nos pienses porque existimos a través de ti pero sin tu conveniencia...Asustado le di una calada a mi pipa llena de substancias psicotrópicas que me hacían tener alucinaciones auditivas en espera a que se siguieran aquellas comunicando conmigo. De nuevo, dijo la voz, hemos vuelto para tomar vuestros cuerpos y habitar entre vosotros y ser perfectos en cuerpos imperfectos y poder así vivir cien o doscientos años si no tomamos carnes ni bebemos licores y sobre todo si no fumamos. En vuestros cuerpos habitamos cómodos, no como parásitos pero tampoco como invitados. Llegará el día en que nos dejéis meternos en vuestros cuerpos de forma voluntaria y así tendremos bonitas experiencias, tú ya las tuviste cuando te metiste en los cuerpos de otras personas aunque creyeras que era falso. La humanidad está pasando por la etapa de los sueños sin edad, luego llegará a la edad de piedra del espacio y más tarde al sonido del tubo que vibra y hace que se teletransporten los objetos mediante el canto de los dioses. Ahora concéntrate mientras me poso sobre ti. Flap, flap, flap agito mis alas...y voy a ti. Puedes encontrar en mi mirada que te mira las cosas que te dicen lo que oyes, pero si escuchas con atención encontrarás también todo aquello que pesa, que quema, que muerde, que daña...porque la comunicación, flap, flap, flap, es dolor y el dolor es comunicación, así sea. Todo asustado di una gran calada a mi pipa hasta agotar sus existencias, se me puso la cara roja como un tomate y el cuello morado, tenía la lengua azul y me costaba trabajo respirar, eché un vistazo al cielo infinito del cosmos desde la nave y a mis espaldas estaban los gigantescos campos de verduras, éramos como una gran lata de sorpresas y de conservas, éramos nosotros. Cuando por fin pude respirar ansiaba nuevas drogas en mí, de hecho me había metido a jardinero porque en el fondo tenía alma de yonky y sabía que toda mi vida sería un drogadicto y que la droga me amaba y me daba besitos por las noches y me acunaba, joa, joa, joa...Me miré en el reflejo de mis gafas que me había quitado porque estaba llorando de la emoción y me descubrí en mis gafas de espejo con mi cara de hortera de la pradera viva la droga, mi cara de espécimen humano de cuello rosa y cara sin afeitar, me amaba mucho. Escupitajeé el cristal de las gafas de cristal gluglú-posflash-especulum y me sentí mejor al ver clamente mi cara humana reflejada allí como en una bola de navidad, reí muy fuerte, joa, joa, joa, y escuché los cantos de los altísimos extraterrestres que bailaban y vi la cara de la mujer que me miraba y que me quería decir algo pero que estaba muy lejos y que parecía una muñeca, que se había alejado mientras yo la escuchaba o yo me había alejado mientras ellos bailaban, no lo sé. Deseaba beberme litros de alcohol y deseaba inyectarme heroína por mis venas, ya no eran suficientes las plantas que yo cultivaba en secreto y que consumía a diario, me había vuelto un loco de la droga y la droga me lo daba todo y me hacía sentirme superior al resto de los mortales, así era. El caso es que para los demás la droga no valía tanto, la droga había tenido su momento y ahora preferían la realidad virtual que era igual a la realidad y que por ello no era necesaria. Mis compatriotas vivían en espejismos de luz y de color  y se envolvían en ellos, La máquina se llamaba Uterum y servía para que uno se sintiera en el vientre materno durante catorce horas diarias y es por eso que las casas eran transparentes y los paneles podían moverse y convertirse en pantallas y las pantallas podían convertirse en luz y en cualquier elemento, la materia se plegaba a nuestros caprichos pero la materia de la que nosotros formábamos parte no, era un seguro para no volvernos locos, tampoco podían volverse contramateria toda aquella materia carnal que nos formaba y aunque muchos deseasen ser pura energía como algunos seres de otras galaxias, el hecho era que el ser humano no podía arrancarse su parte carnal y el espíritu sufría atrapado en ella y lo hacía con gran celeridad en un proceso de angustia que iba in crechendo. Me alejé un poco más hasta que miré a los altísimos seres como si fueran muñecos, difícil era escuchar sus cánticos, más difícil aún seguir sus bailes. Los había apartado de mí con la distancia pero mi pensamiento seguía en ellos y ellos seguían teniendo su pensamiento en mí, en especial la mujer. Es curioso como la distancia hace que las ideas se clarifiquen y cómo nos ayuda a conocernos mejor. La belleza era insuficiente, todo parecía frío y ajeno y resultaba penoso de soportar. Todo se volvía una carga, yo buscaba, yo deseaba, yo pretendía la oscura fluidez, los sonidos que parecían llenarlo todo con su presencia y que salían de los objetos que parecían animados, la brujería de la técnica superior haciendo que nuestras vidas fueran un juego. Yo deseaba la tecnología suprema que borraría todos nuestros pesares y por las que siempre seríamos libres y descansados. Mire mis ropajes, con objeto de tener más créditos en mi cuenta bancaria había accedido a llevar una gabardina pantalla, esa prenda podía exhibir más de treinta anuncios por minuto con videos a todo color, en aquel instante se puso a funcionar y un hombre corriendo detrás de un oligofredo para tomar su ración de numilla descongelada apareció en mi ropa, el slogan también era sonoro pero yo no lo podía escuchar, sólo podía escucharse a cinco metros de mí, de esa manera los decibelios no me volvían loco. Después mi gabardina se dividió en dos pantallas y empezó a proyectar algo a juego con los cristales de mis gafas que también se convertían en dos pantallas o en una sola aunque yo pudiera seguir mirando a través de ellos. Necesitaba el dinero para comprar las semillas de madreselvas alucinadoras venusinas o magamaflujo rododendro plutoniano que necesiataba mucho frío para crecer. Mi cabeza se había vuelto un revoltijo de aditamentos adictivos, unas carencias se desquitaban con las otras y consumía unas drogas para paliar los efectos de otras y de esa manera me había vuelto un botiquín de píldoras que hacía viajar en los compartimentos secretos de mi camarote de la nave, el objetivo era sentirme a tope sin necesidad de inyectarme, no recordaba la última vez que dormí porque no lo necesitaba, las drogas me habían vuelto un superhombre sin cansancio y también habían incrementado mi inteligencia y mi curiosidad. Había implantado un cybermecanismo en mi nariz para poder aspirar cocaína a supervelocidad y también me había injertado piel tópica para las drogas de asimilación cutánea, el noventa y cinco por ciento de mi tiempo estaba drogándome y siempre vivía en una continua espiral de viajes psicotrópicos que se habían vuelto mi única realidad. Entonces me di cuenta de que era muy posible que los extraterrestres altísimos sólo fueran un producto de mi imaginación, así como la nave, así como la fantasía de ser jardinero, así como mi gabardina, así como el viaje espacial en la nodriza. De repente me vi paseando por Triana en el planeta tierra en el principio del siglo veintiuno, tenía el cuello encendido de calor y la cara hinchada como los ojos, estaba lleno de grifa y la mujer telépata era una sueca que bailaba con sus amigos suecos en la tasca los claveles, yo estaba drogado mirándola desde mi asiento y antes desde la ventana afuera en la calle y por eso había inventado toda una paranoia espacial de ciencia ficción. De repente temí algo:realmente estaba en la nave nodriza y mi mente se movía en el tiempo llevándome por barrios sevillanos. En ese momento no pude saber cuál era la verdadera realidad, quizás me hubiera vuelto loco de no ser porque la droga me hacía darme cuenta de que todo lo que vivía era real, real viaje psicodélico...¡Entonces no había por qué preocuparse! ¡Qué importaba quién fuera y dónde estuviese mientras estuviera drogado! Luego tuve un pensamiento espantoso, yo no existía...yo jamás había existido y sólo era la invención de la mente de un escritor en un cuento que estaba dentro de una página web...la nave, Triana, las suecas y suecos, los altísimos extraterrestres...todo era fruto de la imaginación de un escritor y yo también era el fruto de la imaginación de un escritor. Podría hacer que el escritor narrara como me acercaba a la barra de una bar y me tomaba una copa, así que así lo hice: me acerqué a la barra y me tomé una copa, luego pedí otra pero no la tomé, me la quedé mirando sin empezarla esperando a que el escritor hiciera algo conmigo pero no ocurría nada, la narración no avanzaba y yo estaba allí parado mirando mi copa. No pensaba moverme hasta que el escritor hiciera que la bebiera pero en vez de eso el escritor hizo que pasara el tiempo y que llegara la hora de cerrar y que me dijeran los camareros que tenía que irme y que me tenía que acabar la copa deprisa pero yo no quería hacerlo porque sólo bebería si el escritor me hacía beber, entonces cuando así lo dije a los camareros se extrañaron mucho conmigo pero yo sonreía y les decía que ellos no existían y que a lo mejor esto no era Triana sino una nave espacial gigante y que si miraban mi gabardina verían como se proyectaban anuncios en ella y lo que ocurrió fue que los camareros llamaron a la policía pero yo les dije que no habían sido ellos los que habían llamado a la policía sino el escritor que manejaba sus vidas, al final el escritor hizo que uno de ellos saliera de una esquina con una escoba y quisiera pégarme si no acababa la copa y me largaba pero yo decía que no podía hacerlo si el escritor no me dejaba y as{i estuve mucho tiempo en aquel sitio hasta que no sé lo que pasó y después me levanté en la sala de un hospital lleno de luces sobre una cama con mucho dolor en el cuerpo y viendo chiribitas a mi alrededor, era el hospital de la nave nodriza pero los médicos me hablaban con acento andaluz y la mujer altísima ya no hablaba conmigo telepáticamente y no sentía la manera de ponerme en contacto con ella porque pensaba que a lo mejor era ella la que lo había inventado todo pero los médicos me decían que sólo yo era el que lo había inventado todo y yo no quería creerles porque sabía que nuestras vidas son el producto de otra que decide por nosotros y que realmente no vivimos sino en la mente de una persona que nosotros llamamos cosmos. Después el escritor quiso que yo tomara muchas pastillas amarillas y que no tomara más drogas y las pastillas amarillas eran otras drogas pero no se llamaban así y las vendían en estuches y en farmacias y eran drogas para la gente que tomaba drogas porque el escritor era un cachondo que se reía de mí y que me ponía en un estado de postración después de haberme hecho vivir a todo tren una vida libre. Una broma del cosmos.</summary>
    </entry>
    <entry>
        <title>ENDYMIÒN</title>
        <link rel="alternate" type="text/html" href="http://josenogues.blogcindario.com/2005/11/00010-endymion.html"/>
        <created>2005-11-16T11:17:37+01:00</created>
        <issued>2005-11-16T11:17:37+01:00</issued>
        <modified>2005-11-16T11:17:37+01:00</modified>
        <id>http://josenogues.blogcindario.com/2005/11/00010-endymion.html</id>
        <summary>Autèntico viaje a un futuro magnìfico y renacentista. El anticristo es una niña para el capitàn De soya, Sacerdote de la fuerza vaticana generada por PAX, para que la profecìa no se cumpla este jesuita debe perseguirla. Un androide azul, un héroe y una máquina antiguaintentan escapar de desoya por medio de teleyectores que comunican con màS DE DOSCIENTOS MUNDOS: Viajes a mundos con mares y lunas y el poder mundial en manos de los ultracatòlicos que han creado una organizaciòn a la romana llamada PAX. El vaticano domina el univeros, pecado y acto ilegal son lo mismo y la lista de pecados es interminable. La màquina de resucitar està en poder de la iglesia desde que PAX destruyò la antigua biotecnología del anterior orden mundial de Hagemonia en el que modificando los genes se podía vivir miles de años. Pax puede ser destruida por una niña que es el anticristo de una iglesia que va a bregar por aniquilarla para que la profecìa no se cumpla. Un autèntico viaje al futuro aventurero. LEED, VIAJEROS</summary>
    </entry>
    <entry>
        <title>HORKTAWN</title>
        <link rel="alternate" type="text/html" href="http://josenogues.blogcindario.com/2005/10/00009-horktawn.html"/>
        <created>2005-10-13T16:04:19+01:00</created>
        <issued>2005-10-13T16:04:19+01:00</issued>
        <modified>2005-10-13T16:04:19+01:00</modified>
        <id>http://josenogues.blogcindario.com/2005/10/00009-horktawn.html</id>
        <summary>HORKTAWN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cómo me llamo pero llegué a Horktawn, Nueva Inglaterra, diez días después de recibir aquel golpe en la cabeza que me dejó sin sentido y cuando despierto por la mañana me cuesta trabajo habituarme a no tener que hacer nada porque tampoco recuerdo que hago aquí.&lt;br /&gt;Estoy en un extraño pueblo, sus habitantes tienen los ojos claros y dañados por la luz y hoy en mi sueño se movían como si caminaran por la cubierta de un barco.&lt;br /&gt;Lo más interesante era toda esa luz, en ese pueblo en el que yo alquilé una casa tan baja que la perra se colaba por la ventana, entre ella un pastor alemán que quería hacerse amigo mío, vivo ahora con ese recuerdo porque mi amigo de patas blancas me lo recuerda cada mañana.&lt;br /&gt;Todo aquí es blanco y limpio como en Andalucía, pero como sé que yo esperaba volver a ella, ya que recuerdo que he estado allí y veo numerosos folletos de mi viaje a Granada y Sevilla tirados por el suelo, aunque tal vez yo aún no haya estado allí porque no recuerdo recuerdos concretos sólo el recuerdo de haber estado y eso no debería bastar.&lt;br /&gt;Lo que no entiendo es por qué me impresiona tanto la piel tan pálida de estas gentes y sus ojos desteñidos como los de un pescado recién sacado del mar. No entiendo por qué me interesan tanto esas gentes cuyos ojos de peces me impresionan tan a menudo. Intento recordar algo de mis paseos por el pueblo y me encuentro pilotando un avión a reacción de los años sesenta, es una fantasía: sobrevuelo el mar mediterráneo en mi propio reactor, es de noche y las luces del bimotor dejan sobre las aguas una estela dorada.&lt;br /&gt;Cojo mi abrigo y recorro las calles buscando una respuesta, mi amigo de las patas blancas viene conmigo, no es una raza pura de pastor alemán, está cruzado con huskie y por eso sus ojos son azules. Son de un azul metálico, intenso y duro.&lt;br /&gt;--Doctor Walkme dice alguien estrechándome la mano--, irá recordando poco a poco los detalles aunque ya sabrá de sobra por qué se encuentra aquí...&lt;br /&gt;--Por supuestodigo yo recordando súbitamente que soy antropólogoestoy esperando a mi colega Mr. Verlmet para iniciar una visita a unos asentamientos cercanos...&lt;br /&gt;--Así es...¿Y de mí se acuerda?&lt;br /&gt;--¡Faltaría menos! Es usted el cirujano Rosemberg, el hombre que me atendió cuando caí de la moto.&lt;br /&gt;--Efectivamente, Doctor Walk, y como ya le dije confío en su pronta recuperación...Por cierto...¿Cómo se llama su perro?&lt;br /&gt;--Perrocontesté.&lt;br /&gt;--Exactamentedijo el anciano médico despidiéndose de mí alzando su bastón de roble--, que tenga un buen día.&lt;br /&gt;Pasa el tiempo.&lt;br /&gt;Poco a poco la luz del día va declinando y el azul del cielo se hace cada vez más oscuro, pero yo sigo obsesionado por la blancura de estas gentes: su palidez casi cadavérica, sus ojos intensamente claros y sus cabellos rubios o pelirrojos. Las mujeres despiertan en mí un deseo sensacional, no comprendo por qué me resultan tan inalcanzables. Algunas de ellas me conocen pero me saludan con respeto, con deferencia.&lt;br /&gt;Cuando llega mi colega se alucina mirando las paredes de mi casa porque en su cuarto no hay espejos, pero no dice nada. Yo sigo obsesionado por la blancura de estas gentes intentando saber quién soy. Todavía no soy consciente de mis años ni de mi posición.</summary>
    </entry>
    <entry>
        <title>CRÍTICA LITERARIA</title>
        <link rel="alternate" type="text/html" href="http://josenogues.blogcindario.com/2005/09/00008-critica-literaria.html"/>
        <created>2005-09-29T19:32:50+01:00</created>
        <issued>2005-09-29T19:32:50+01:00</issued>
        <modified>2005-09-29T19:32:50+01:00</modified>
        <id>http://josenogues.blogcindario.com/2005/09/00008-critica-literaria.html</id>
        <summary>Magia negra, magia blanca.  Miriam Araujo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este libro de esoterismo de la colección ciencia ocultas, enigmas de las, es de gran interés para iniciados en la investigación de lo paranormal.La diferencia entre magia negra y blanca es que en la primera se recurre a la ayuda del diablo mediante invocaciones para conseguir lo que queremos. Un brujo debe entender que todo lo que hace bueno o malo vendrá hacia él multiplicado por tres, el doble de efecto que le karma común tiene en ellos es lo que les hace más sensibles y vulnerables.Magia, religión y ciencia son tres formas de explicarse la existencia. Triunfa la explicación científica sobre la irracional en nuestros días.Digamos que hay una magia buena y otra mala, la segunda nace del odio, del deseo de dañar. Los actos bienintencionados son mágicos también.La magia blanca nace en Eleusis, a 15 km de Atenas, allí estaba el santuario dedicado a la diosa Ceres o Demter, hija de la naturaleza y la fecundidad.Ejemplo de sortilegio de magia blanca para conseguir trabajo: HAY UN PODER Y ESE PODER ME PERMITE ENCONTRAR EL TRABAJO QUE YO DESEO Y A MÍ QUE SOY UNA PARTE DE ESE PODER ME CORRESPONDE LOGRARLO PARA MI PROPIO BENEFICIO Y EL DE LOS DEMÁS Y ESTO LO HAGO CON PROPIA DECISIÓN Y EN LIBERTAD Y QUIERO QUE SEA AHORA Y BIEN: En realidad son 7 frases. Demandamos cosas materiales porque a través de ellas podemos llegar a la paz espiritual pero debemos saber que la codicia no forma parte del amor. Debemos conformarnos con lo que es suficiente.La ayuda a uno mismo se consigue fácilmente con la ayuda a los demás. Contentos llegan las cosas buenas, ser positivo atrae lo positivo, cuando sepamos entregar amor encontraremos amor en los demás. La combatividad es el reglamento que siguen las escuelas modernas de pensamiento y las sociedades actuales. Vivimos en un mundo en el que avanzamos engañando o pisando a los demás. En un capítulo del libro la autora se pregunta quién no es hoy en día un seguidor del Innombrable ya que si se nos juzgase por nuestros actos seríamos más satánicos que cristianos viviendo en un mundo más de lo primero que de lo segundo. La verdad es que existe Alá, existe Cristo, existe Buda pero el diablo es el mismo en todas partes. Las representaciones de lo demonios de los budistas son idénticas a las cristianas y Satán aparece en el Koram con la misma profusión que en La Biblia. Eso, amiguitos, es porque el satanismo es la religión más antigua que existe, que ya cristo se dedicaba a expulsar demonios antes de crear la Iglesia...¡curiso! El satanismo tiene ceremonia y dogma pero hay una corriente filosófica que es el iluminismo que no es más que un humanismo hedonista con un comportamiento de devolver mal por mal que se ajusta un poco a las creencias innatas de mucha gente. El satanismo está a favor de cualquier forma de expresión sexual siempre que no se dañe a nadie, la fidelidad también es una opción y lo contrario también por supuesto .Acto seguido el libro cuenta unas interesantes historias de miedo filipinas y un poco más adelante se explica algo más sobre la magia negra y otros seres diabólicos como vampiros entre los que se encuentran los vampiros psíquicos que absorben tu energía.En el fondo la autora desmitifica la maldad que han llevado consigo todos los satánicos por obra y gracia de otras religiones dominantes, dando a entender que dominar la mente es el pan nuestro de cada día con la tv, la política, la publicidad, etc. Termina el libro con unos conjuros para atraer al diablo que, como la autora advierte, no hay que usar jamás pues como dice la canción una cosa es llamar al diablo y otra verle llegar. Como curiosidad antigua quede. No pueden faltar Lovecraft y Crowley  y las vidas de otros pocos que se atrevieron a arriesgar su vida, salud y cordura para salirse de la grey. Incluye un elenco de curiosidades, entre ellas que Nosferatu, el film, se enfrento a una demanda de plagio por la viuda del autor de Drácula. Las brujas de Salem, cuya casa puede visitarse en tours turísticos, el vudú, el libro de Enoch y una inquietante historia sobre el desarrollo del satanismo y la brujería que pone los pelos de punta y que sinceramente no he podido acabar de leer.</summary>
    </entry>
</feed>
